Altitud: 1.246m.
Censo Habitantes: 96
Distancia de la capital: 168 Km.

Tordellego


 El lugar y sus gentes

Pueblo de agricultores es Tordellego allá por las serrezuelas del Bajo Señorío, y en consecuencia uno de los pueblos de la Provincia más apartados de la capital. Piedra ocre y pátina marrón es la característica principal en la lejanía de las casas de Tordellego. Una imagen del Sagrado Corazón pintada en colores chillones preludia al tranquilo lugar muy cerca de las primeras casas. La imagen se alza sobre una peana elevada, con inscripciones piadosas sobre sus caras, y con una leyenda sobrepuesta en el frontal que dice: "Pedimos tu gracia y tu bendición, paz en la tierra y la salvación. Adveniat regnum tuum. Amén". En viajes precedentes recuerdo haber leído en el mismo sitio: "A devoción del señor cura párroco D. Hermenegildo Malo y del pueblo de Tordellego, para perpetua memoria. Año 1928".En cualquier caso, la sagrada imagen, el Santo, como lo llaman los lugareños, no deja de ser una enseña original y curiosa.
Dentro del pueblo, uno se da cuenta enseguida de que en tiempo pasado debió de contar con una población importante, dada la cantidad y buena hechura de sus viviendas y, sobre todo, la enorme fábrica de su iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en la que, curiosamente, veneran en su propia capilla una imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, réplica de la patrona de Valencia, con fiesta mayor el segundo domingo de mayo, acontecimiento que vuelve a repetirse en el mes de agosto, aprovechando la estancia temporal de los que viven fuera.
Además de la propia carretera, que continua hacia Adobes y Piqueras, otra de las calles más importantes de Tordellego es la del Arroyo. Tiene una especie de muro de cemento en mitad que la recorre casi entera, con la fuente pública sobre pequeña espadaña al final de la misma. La torre, con su reloj bien visible por debajo del campanario, sirve de referencia al barrio más céntrico y más antiguo del pueblo, al Tordellego rural y campesino de otros tiempos, y que hoy se adivina en cualquiera de los rincones típicos, en la estupenda rejería de algunas casas y en la memorria de la gente mayor.
La escasa población de Tordellego no suele verse por las calles a la hora del máximo ceremonial del día, a la hora de la comida. El pueblo debe poseer un historial curioso, cargado como casi todos los pueblos de aconteceres insólitos que se llevó el vendaval de los años. Lo dice el aspecto de sus calles en cuesta y hasta el vientecillo suave que viene de la vega; también el hecho mismo de su relativo aislamiento de los principales ramales de comunicación. Sus gentes -así me consta- son cordiales y sin prejuicios, abiertas, confiadas y obsequiosas, con un profundo sentido de la hospitalidad como corresponde a la comarca en donde viven.

La historia

Fue creado como aldea del Común molinés en el siglo XII, a la hora de la repoblación, y recibió el nombre de la torre que junto al caserío se alzaba como fuerza defensiva de la vega del Gallo, y de una hierba que abunda en el término, y a la que llaman "llezgo". Todavía en poder de los Lara el señorío molinés, el infante don Alfonso Ruíz Carrillo, pasando luego en el siglo XW a don Alonso Sánchez de la Torre, quizás teniente o alcaide del fortín, y luego a la familia de los de la Cueva, muy heredada en el Señorío. Siguió siempre como aldea comunal bajo el señorío de los Reyes de Castilla.

El patrimonio

La iglesia parroquial es un magnífico ejemplar arquitectónico, construido en el siglo XVIII; muestra una sencilla portada orientada al sur, de límites moldurados, y una torre sobre el muro de poniente, construida en bien tallado sillar. El interior, de gran amplitud, es de una sola nave, con amplio crucero y presbiterio en alto. Frente a la entrada, destaca la curiosa capilla de la Virgen de los Desamparados, levantada por la familia Malo, y cuajada con obras de arte. El altar principal de ella lo mandó hacer y traer de Valencia, a comienzos del siglo XVIII, don Marcos Redondo, Poniendo en su centro un buen cuadro y dos tallas de Santo Domingo de Guzmán y San Pedro Mártir. Por los muros se distribuyen variados lienzos representando santos. El altar mayor de la parroquia presenta en su centro al apóstol Santo Tomás, y a sus lados a San Pedro y San Pablo, presidiendo el conjunto una talla de San Roque y aun otra del Padre Eterno. Hay otros varios altares barrocos, en general buenos, dedicados a la Virgen del Rosario, a la Virgen del Carmen, y al Cristo de la Agonía y del Perdón. En su sacristía se conservan algunas interesantes piezas de orfebrería. Por el pueblo se distribuyen varias casas de típica traza molinesa y aun serrana, con muros de fuerte sillar bien tallado, dinteles con frases y signos populares, etc.